domingo, 25 de junio de 2017

Lo que te di y nunca quisiste

Dame un poquito de amor,
del que rellena los agujeros.
Dame de eso que sé que es vacío
si yo antes no estoy llena.

Dame un poco de eso,
de las caricias de los viernes,
de las cervezas a destiempo.
De las pelis.
De los cuentos.

Dame un poco de eso que ya tengo y no siento.
Del amor en silencio.
Sin pasado mañana,
sin cómo te ves dentro de diez años,
sin mañana no podemos vernos.
Ni hoy.

Dame el ahora cargado de versos,
sin entonces,
sin antes,
sin todo aquello que me hiciste.

Dame un sueño, el de siempre,
el que tenía cuando aún no había aprendido
que la realidad es esta esfera
despojada de mis planes y tiempos.

Dame aquel futuro en el que viví contigo
no sé cuántas noches de silencio
(silencio, silencio, siempre silencio).
De cuando íbamos a ser los reyes del universo.
Y del después.
Y del para siempre
que nunca vivimos en presente

Dame aquello que ya tengo y no siento.




domingo, 18 de junio de 2017

Extirpar

Le dije al dentista que vale, que sí, que extirpara. 
Total, siempre hago lo mismo, intentar reparar, poner un pegote aquí, una solución temporal allá. Algo provisional. Probemos con esto a ver qué tal. 

Y el a ver qué tal resulta siempre desastroso. 

Extírpeme, señor dentista, la muela que dice usted que en el futuro volverá a doler. La que dice que dará problemas sí o sí. No es que me duela ahora, me he acostumbrado a la incomodidad del trocito que se cayó. Pero sí, supongo que tiene usted razón. Extírpeme, señor dentista, la muela estropeada. 

Y aquí estoy, sin ella, con dolor, con muchísimo más dolor que antes. 
Pero sabiendo que irá disminuyendo con los días, con el tiempo. Digo yo. Dicen todos. 

Intuyo, apuesto, supongo, confío y deseo que, contigo, pase exactamente lo mismo. 

lunes, 5 de junio de 2017

Morir

Eso que tú quieres que sea, no es.
Eso que esperas, eso que imaginas, eso que quieres sentir... eso NO es.

Sin puñales, sin armas, sin lanzas, voy luchando contra la vida.
Lo que la vida es, lo que la vida muestra, lo que las personas dicen, hacen, cuentan.

Y yo en contra de la manifestación del entorno. En contra del invierno, de los que me olvidan, de los que me ignoran, de los que no me dan, oh, aquello que yo quiero.

Muero. En realidad quiero que se me muera el intelecto. Un suicidio mental para todas las etiquetas que me aniquilaron la vida. Me he amargado tanto como he sido capaz. Con esas ideas de las que me adueñé. Pensamientos que pasaban por allí. Y yo, una yo, los cogió todos para hundirse.

La mente, la mía, poderosa jaula donde he pasado los últimos 41 años. Todos los que tengo.

No puedo salir de ella. No puedo salir de aquí.

Abre vida mía, los portales de esta cueva. Abre, vida mía, la oscuridad. Con eso que cuentan, con eso que leo, con eso que otros saben y sienten. Ábreme. Destruye esta personalidad de la que ya no soy dueña. Haz conmigo lo que quieras. No quiero intervenir.





domingo, 4 de junio de 2017

Inventos

Pienso en lo que fuimos.
Pienso en lo que ahora somos.

Siento este trance como lo único que, en realidad, ha existido siempre.

Y sin embargo me aniquila todo lo que me inventé que éramos.

Vivir de las rentas de lo que nunca sucedió.
Así de absurda es la mente que, a menudo, me gobierna.


sábado, 3 de junio de 2017

Saber y ser

Ya sé que soy gilipollas. Ya sé que no lo consigo. Ya sé que blá blá blá. Ya sé que todos tenéis todos los secretos del universo para ser felices y vais por ahí montados en vuestros unicornios de colores. Sentados justo en lo alto del cuerno. Metidito por los rincones más oscuros de vuestro magnífico ser. Así podéis iluminaros, rozar el nirvana, sentir la liberación. 

Ya sé que hay una gilipollas en mi y que a través de ella voy mirando el mundo. Lo percibo así, tan vacío, tan sin sentido, tan absurdo. Luego la gilipollas se aparta un rato y puedo ver la hoja verde que ha brotado en la maceta de mi terraza cuando ya daba por muerta la planta. Y a mi padre preguntarme si he podido comprar la carne en el maradona y las puntillitas del huevo frito que acaba de prepararme mi madre. 

Pero sé que soy gilipollas y que me cargo los momentos a una velocidad de vértigo. Te destrozo el presente si me dejas hablarte un rato y te hundo en la más absoluta miseria si te cuento mis vacíos existenciales, mis preguntas, mis dónde, cuándo, por qué, mis cómo, mis por favor sácame de aquí

Sé que soy gilipollas y que lo voy a ser toda la puta vida. Y sé también que, detrás de esta yo tan agotada, tan cansada, tan harta de vivir, resuenan un montón de campanas llamadas Libertad López García, con el mismo número en el dni y con la misma cara que se me queda a mi cuando, por fin, me duermo. 

Ya sé que soy gilipollas. 
Pero una cosa es saberlo y otra serlo.