martes, 25 de abril de 2017

Vueltas

Tener como corazón una apisonadora, arrebatarte el sosiego, aniquilarte. 
Como los amores de los libros, de los putos cuentos que nos contaron de pequeños. 
Despertarte de entre los muertos. 
Derrumbar las manías, los quehaceres, la rutina de siempre.


Y ahora. 
Ahora hay dos zombis. 
El mismo muerto de antes malviviendo. 
Y lo que fue una mujer viva sobreviviendo. 




El olvido y los suburbios

Anoche, debajo de las sábanas, se me apareció el olvido. 

El color gris oscuro casi negro alrededor de la almohada. Todo tan fúnebre, tan caótico. Tanto ruido silenciándose. Anoche, en la penumbra de la experiencia, vino a quedarse tu olvido. Los accidentes, el entierro, un tanatorio abierto todos los días del año para corazones calcinados. Ya no sabes de recuerdos. Ya no sabes de llantos.  

Y me dormí ahí, en las afueras de ti.  




A las cinco y cuarenta y seis entró un email. Amanecer es el título que el de Los Planetas le puso a la jodida canción que me has enviado. 

Y lo de anoche deja de ser verdad. 
Y el olvido vuelve a esfumarse.


jueves, 20 de abril de 2017

Putadas

Y una vez que hayas encontrado la capacidad de tu corazón para amar, para sentir, para vivir, una vez que des con una medida específica, sólo tuya, propia, íntima y personal... Si has tenido la suerte de ensanchar el alma, las ganas, el interés. Si se te han caído los tejados que sustentaban tu mundo, tu comodidad y todas tus otras mierdas diarias...
Ten por seguro que allá, en todo el futuro que espera ser pisado por tus pies, no habrá nada que pueda aniquilar, sustituir, destrozar esa sensación.

Y así, en lo que suena bonito, hermoso y mágico, también hallarás la pena. De no poder, de no llegar, de no saber, de no gozar, de no sentirte plena, de querer pero saber que no, de intentarlo pero saber que no, de probar pero saber que no. 

Porque los amores con mayúsculas y con luces de neón que dejaron en tu pasado tantas cicatrices, tantos buenos ratos (o créeme, incluso malos), tanto esfuerzo, tanto desasosiego, tanto llanto volarán sobre los abrazos que vas dando, se pasearán entre las piernas que ahora has decidido abrir. 

Me la suda, a decir verdad, que su amor no llegara ni a rozar las tapas de los tacones de lo que yo sentí, pero fui yo la que lo sentí. Y ya no sirve ni vale ni convence ni llena ni llega cualquier cosa que sea menos cosa que eso. 


martes, 28 de marzo de 2017

Desaparece

Por dios, lárgate de aquí de una vez.
Si vas a estar siempre, si es imposible olvidar, si permanecerás.
Si total, tienes el hueco, el cielo, el paladar, las alfombras, la chimenea, los rincones.

Lárgate de aquí de una vez.
De este otro lado del mundo, de la realidad.
Vete.
Deja que me paseen otros dedos, que me abrace a otro barco, que llegue a otro puerto.

Lárgate de aquí de una vez.
Si ya no me acuerdo de ti... por qué no puedo olvidarte?


lunes, 20 de marzo de 2017

Lo que queda

A veces piens... siento en ti.
A veces, cuando él me abraza aparece tu barba entre las manos. Una putada. Parecen pinchas estropeando la flor de un almendro.
A veces vienes. Apareces. Y transformo su cara en tu jodida máscara con la que jamás me tocaste como él me traspasa. Si tú fueras lo que es él desde que nos encontramos.
A veces vuelven las preguntas a cargarse este destino.
Por qué no pudo habitar en ti lo que le asola a él.

Dice madremía cada vez que me mira. Y sopla y resopla muchas veces. Y susurra que jamás se había sentido tan querido. Ni queriendo tanto.
En mí hay presente. No voy a ningún lugar. Hace calor en sus abrazos y es un refugio hasta para cuando no tengo frío. Es una casa con brazos. Yo la rama que sostiene la flor del almendro.

Pero no siento.
No siento.
No siento.

Estoy bien sosteniendo algo de vida, moviendo oxígeno, sirviendo de ejemplo.

Pero no siento.
No siento.
No siento.